
Manifiesto de Manos Unidas. Campaña 2026
Como “Campaña contra el Hambre”, Manos Unidas no puede dejar de recordar que de por sí, el hambre es un arma silenciosa, más letal que las armas de guerra, y que también se utiliza de forma estratégica en los propios conflictos armados. Acabar con este “fracaso colectivo” construyendo comunidades justas, prósperas y dignas está en nuestras manos.
Como decía Mary Salas, la primera presidenta de Manos Unidas: «El día en que los hombres decidan que no haya más hambre sobre la capa de la tierra, no la habrá. Supone una toma de conciencia semejante a la de la abolición de la esclavitud. Será un mundo nuevo».
Y como añadió el Papa León XIV ante la FAO “Si se derrota el hambre, la paz será el terreno fértil del bien común”
En esta Campaña, con el lema “Declara la guerra al hambre”, -que recuerda al llamamiento “Declaramos la guerra al hambre”, del Manifiesto de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) de 1955-, iniciamos una nueva Campaña que busca poner énfasis sobre el desarrollo justo como camino para la paz. Partimos de un profundo agradecimiento a la sociedad española por su solidaridad que está permitiendo mejorar las condiciones de vida de millones de seres humanos en el Sur. Y al mismo tiempo, queremos seguir expresando nuestra profunda preocupación por los urgentes desafíos que siguen frustrando las esperanzas de muchas personas y comunidades vulnerables, y de manera especial el desafío de la paz.
En Manos Unidas, sabemos que la apuesta decidida por la justicia, el bien común, los derechos humanos es la estrategia más poderosa para construir y reconstruir una paz duradera en nuestras sociedades. A su vez, sabemos que esa paz es el mejor acelerador del desarrollo. Pues, las sociedades más pacíficas son también más prósperas. Desde esta doble convicción:
DENUNCIAMOS QUE
En un contexto global de desarrollo económico tecnológico sin precedentes y de sobrado reconocimiento institucional de los derechos humanos, se están dando sin embargo importantes retrocesos en materia de paz.
- Hay 59 conflictos armados (la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial), con 78 países involucrados, destacando los conflictos olvidados de África, Asia y América Latina. (Índice Global de Paz, 2025)
Somos cada vez más incapaces de construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas. Los datos son realmente impactantes:
- De los 1100 millones de pobres de nuestro mundo, 455 millones viven en países en guerra o en situación de fragilidad. (ONU, 2024).
- Al menos, cuatro de cada diez conflictos internos registrados en los últimos 60 años han tenido relación con la injusta explotación de los recursos naturales. (ONU, 2024).
- Aunque los conflictos multiplican por cuatro los asesinatos de mujeres y niñas, y aumentan en un 87 % la violencia sexual contra ellas, su participación en los procesos de paz es prácticamente insignificante: sólo una de cada diez negociaciones en 2024 contó con su presencia (ONU, 2025).
MANIFESTAMOS NUESTRA ESPERANZA EN QUE
- Las instituciones internacionales, los Gobiernos nacionales, los agentes económicos y sociales, desde el reconocimiento de la dignidad humana con los derechos que integra, hagan todo lo necesario tanto para parar ya los conflictos olvidados, como para evitar el estallido de nuevos, desde el compromiso por la justicia social, el bien común y la convivencia democrática.
- Los esfuerzos económicos para los procesos de pacificación de nuestro mundo no sigan sufriendo recortes. Pues, la inversión global en construcción y mantenimiento de la paz fue mínima en 2024: apenas 47.200 millones de dólares, solo el 0,52 % del gasto militar, que alcanzó una cifra récord de 2,7 billones de dólares.
- Nuestra sociedad mantenga su cercanía con aquellos seres humanos que sufren el flagelo de la guerra, desde una sana presión sobre los gobiernos hasta un apoyo suficiente para atender las crisis humanitarias en zonas de conflictos; la reinserción de las personas refugiadas o la reconstrucción de infraestructuras dañadas.
Y PROPONEMOS
- Impulsar una Educación para la Paz basada en valores fundamentales de la fraternidad, convivencia, igualdad y justicia social. Como dice la UNESCO: “Puesto que las guerras nacen en la mente de los seres humanos, es en la mente de los seres humanos donde deben erigirse los baluartes de la paz”.
- Seguir inspirándonos en la “Economía de Francisco” cuyo primer principio nos habla de “Una economía de paz y no de guerra”. Una economía que sea un verdadero instrumento de paz, capaz de responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo: la exclusión social, la profundización de las desigualdades económicas, la vulneración de derechos humanos o el incremento del hambre y la pobreza.
- Mantener nuestro compromiso activo por la paz, entendida no como un mero ideal de nuestra humanidad, sino como una invitación a la acción. Pues todos, hombres y mujeres, podemos cerrar divisiones, practicar el respeto, apoyar a los defensores de los derechos humanos o ejercer presiones sobre los gobiernos a favor de la paz.


